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Con el fin de aumentar el nivel de seguridad dentro de un edificio, se vuelve importante contar con un buen sistema de detección de incendios, que permita salvaguardar a las personas y bienes.

En ese sentido, hay que recalcar que un sistema de detección de incendios no solo se basa en tener extintores y saber usarlos; sino en una solución más integral, basada en tecnología, que permita la prevención, evacuación y aviso en caso de incendio, garantizando a los ocupantes de la vivienda el menor impacto por daños causados por el fuego.

 

Objetivos de contar con un sistema de detección de incendios en un edificio.

Los objetivos que se persiguen con la instalación de un sistema de detección de incendios en un edificio pueden resumirse en los siguientes:

  • Evitar que se propague el fuego y los gases tóxicos.
  • Proteger la vida de las personas asegurando su evacuación.
  • Facilitar el acceso al personal de bomberos para que realicen sus labores de extinción.
  • Salvaguardar la estructura del edificio.
  • Ayudar a que las actividades del edificio se reanuden lo antes posible.

 

¿Cómo funciona un sistema contra incendios en un edificio?

 

El funcionamiento de un sistema de detección de incendios se debe corresponder con el plan de detección y extinción de incendios, que se debe aplicar en el edificio. 

Este sistema puede ser totalmente automatizado o incluir también mecanismos que se activan manualmente, como los pulsadores de alarma.

Un sistema de detección de incendios se compone de varios elementos:

 

  1. Detectores de incendios distribuidos por todo el edificio. Son de diferentes tecnologías. Su misión es detectar el humo, el calor o la llama para activar el resto del sistema contra incendios.
  2. Central de control y señalización. Es el cerebro del sistema. Recibe las señales de los detectores y gestiona y centraliza toda la respuesta al incendio. Es una central electrónica que puede enviar una señal de alarma a los bomberos o equipos de lucha contra el fuego. También activa otras alarmas en el edificio para que las personas puedan evacuarlo. La central de control también puede activar los sistemas de extinción, como los rociadores de agua, o cerrar automáticamente las puertas.
  3. Elementos auxiliares. Son equipos electrónicos que se distribuyen de forma estratégica. Están interconectados con la central de control y tienen funciones específicas, desde activar alarmas por zonas, apertura de evacuadores de humo, cierre de puertas, bloqueo de los equipos de aire acondicionado, etc.
  4. Cámaras a prueba de explosiones. Son cámaras especiales, con un alto nivel de resistencia al fuego y a las explosiones, y que pueden seguir funcionando en casos extremos. Esto facilita mucho la labor de los equipos de rescate y evacuación, ya que permiten ver lo que está ocurriendo en el punto más crítico del incendio.
  5. Pulsadores de alarma. Son mecanismos que se activan manualmente para que cualquiera pueda dar el aviso del incendio. También está interconectado con la central de control.
  6. Líneas de conexión de todo el sistema de detección de incendios. Es la instalación cableada o inalámbrica que conecta todos los detectores con la central.
  7. Fuente de alimentación auxiliar. Sirve para que todo el sistema de detección y extinción se mantenga en funcionamiento, aunque se produzca un corte de corriente general en el edificio.

 

Sin lugar a dudas, contar con un sistema contra incendios en un edificio aporta múltiples beneficios, por no decir que puede salvar nuestras vidas. 

Los daños materiales y humanos que estos sistemas pueden evitar deberían ser más que motivos suficientes para contar con ellos.

Si deseas cotizar un sistema de detección de incendios para edificios, te invitamos a que te pongas en contacto con nosotros: 

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